201609.29
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Capitalismo y trato animal, por Nuria Almiron

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La historia del capitalismo ha sido contada de muchas formas: tanto desde arriba, desde la perspectiva de las élites, como desde abajo, desde la perspectiva de los explotados. Sin embargo, hasta hace muy poco todas estas visiones adolecían de un sesgo antropocéntrico que impedía comprender realmente lo que subyace, invisible, en las entrañas más oscuras de este sistema.


La visión antropocéntrica dominante ha dado prioridad al ser humano hasta el extremo de borrar una parte esencial de su historia: la explotación masiva y cruel de animales no humanos en la que, junto a la explotación de seres humanos, se ha basado el capitalismo desde sus inicios hasta hoy. De hecho, esta realidad da nombre al propio sistema: capital, la raíz de capitalismo, procede del latín capitalis o “relacionado con la cabeza”. La etimología de la palabra capitalismo revela, pues, cómo se empezó midiendo la riqueza: cuantas más cabezas (de ganado), mayor riqueza. Pensadores tan opuestos como Adam Smith y Karl Marx compartieron el reconocimiento del enorme papel que los animales no humanos habían tenido en los primeros procesos de acumulación de capital. Hoy sabemos, además, que el uso y explotación de todos esos seres vivos no ha contribuido al progreso de la humanidad, como se nos ha hecho creer, sino a su devastación moral y material.


Leia o texto na íntegra.


Texto originalmente publicado em El Diario, alternativas económicas.